Generación
Entre todas esas centrales, diariamente se arrancan y paran unas y otras para seguir al segundo el consumo del pais, en función de numerosas variables, como los precios de los combustibles, la disponibilidad de los recursos renovables, el precio del CO2, y las posibilidades técnicas de las propias centrales, que tienen ciertas inercias para arrancar y parar (será intuitivo que no arrancan o para a la misma velocidad que lo hace un coche...). Por suerte, el consumo diario es bastante previsible el día anterior, y es posible que las compañías eléctricas junto con el Operador del Sistema preparen sus centrales con antelación para cuando hagan falta, y vendan su energía en las diversos mercados. Señalo para terminar que las energías renovables dificultan cada vez más esta tarea de programar diariamente las centrales que arrancar. El efecto de no saber cuánto viento o sol habrá mañana, es equivalente a no saber cuánto va a consumir el país para las próximas horas, y por tanto es cada vez más difícil decidir qué centrales arrancar. Es imprescindible contar con centrales eléctricas que sí pueden generar electricidad cuando bajan el viento o el sol, y por ello nunca se podrá depender 100% de las energías renovables directamente. Bueno, salvo en el caso de contar con suficientes centrales hidráulicas de bombeo como para compensar los días sin sol o viento, y una barbaridad de molinos para "cargar" los bombeos en días de exceso de recurso. Pero el paisaje que nos quedaría lleno de embalses y molinos, independientemente de su coste desorbitado, e incluso la posible falta de suficientes emplazamietnos, nadie esta dispuesto a asumirlo. Tal sistema sí que existirá próximamente en la isla canaria de El Hierro, pero ni por coste ni por posibilidad técnica esta situación sería extrapolable a la península.
Así, el precio de la generación eléctrica depende en una gran parte del precio al que todas las tecnologías necesarias en cada momento venden su producción a nuestros representantes, los comercializadores. Y éste es otro apartado.
Transporte y Distribución
Entre el enchufe y las centrales eléctricas hay principalmente cables. Según su tensión y la función que cumplen, se llaman redes de Distribución o de Transporte. Las más grandes, las que vemos por las autopistas, constituyen la red de transporte. Por curiosidad, existen más de 30.000 km de este tipo de lineas sólo en el sistema peninsular, nada menos que el perímetro de la tierra, necesarias para llevar la generación desde las centrales hasta los nucleos de consumo. Por ley desde el año 2007, todas estas lineas constituyen un monopolio natural perteneciente a la empresa Red Eléctrica de España, también figura de Operador del Sistema, según el denominado esquema de TSO (Transmission System Operator). Este mapa completo de la red de transporte puede descargarse aquí.
Las de tensión más baja, las que vemos ya por los nucleos urbanos, consituyen la distribución. Existen numerosos propietarios, en general por monopolios regionales históricos, aunque su retribución está regulada, al igual que la del transporte. Desde la red de transporte, hasta el enchufe, son todo cables de distribución. Entre las redes de transporte y las de distribución, existen por último uno de los elementos más feos que se me ocurren en un paisaje... las subestaciones (un conjunto de lineas que entran y salen en una parcela del tamaño de un campo de fútbol sin utilidad aparente). Éstas permiten elevar o reducir la tensión entre los cables, para que el transporte de la energía tenga menos pérdidas y sea en definitiva menos costoso, al igual que un avión gasta mucha gasolina para subir alto donde menos densidad de aire produce mucha menor fricción. También cumplen entre otras una función de detección de cortocircuitos, o"faltas", al igual que el cuadro general de protección de las viviendas hace saltar un circuito eléctrico cuando provocamos un cortocircuito en casa.
Hasta aquí, todo lo que encontramos detrás de un enchufe, que nos proporciona una electricidad instantáneamente generada y transportada en el instante de encender el interruptor. Pronto os contaré cuánto cuesta todo esto, cómo lo pagamos, y qué nos depara el futuro. ¡Avanzo que considerables subidas!
